martes, 2 de mayo de 2017

Zeuxis, un pintor griego un tanto curioso.

Zeuxis (o Zeuxippos, pero el otro nombre es más fácil de pronunciar aunque hay una luchadora que se llama igual y es algo confuso a la hora de buscar información) fue un pintor griego proveniente de Heraclea. Pese a que no se conserva ninguna obra suya, sí que hay información de él... y es un tanto curiosa.

Para empezar, Zeuxis era muy competitivo. Él y otro pintor griego llamado Parrasio se llevaban como el perro y el gato. Tanta era la tensión que hicieron una competición para ver quién pintaba mejor. Para eso, Zeuxis pintó un racimo de uvas. Las pintó de una forma tan realista que se dice que al abrir la cortina que ocultaba la pintura, una bandada de pájaros empezó a picotear el cuadro intentando comerse las uvas.

Zeuxis pensó que había ganado, hasta que le pidió a Parrasio que corriese la cortina que cubría su cuadro. Resultó que las propias cortinas eran el cuadro. Zeuxis quedó como un idiota y Parrasio fue declarado ganador, vaya.

(De esta anécdota quedó un interesante estudio de Jacques Lacan sobre cómo los animales se sienten atraídos hacia la comida y los humanos hacia lo desconocido que, si os gusta la psicología, podéis investigar.)

Pero esta no es la única historia sobre Zeuxis, también se cuenta por ahí que dibujó a Helena de Troya usando como referencia a las mejores cualidades de las cinco mujeres más bellas de Atenas. No nos queda el retrato porque, como ya he dicho, no queda ninguna obra suya. Resulta que llevaron sus obras a Roma y como todos los caminos llevan a Roma, no las pudieron sacar de allí y se perdieron. Aun así, gracias a varios pintores que escucharon sus ''aventuras'', nos quedan numerosas representaciones que podéis encontrar en Google.

Esperad, que aún queda lo mejor.

Como todo el mundo, Zeuxis murió. Lo sé, sorprendente. Lo más curioso es cómo ocurrió todo. Hay varias versiones de la historia.

La primera versión dice que, un buen día, una anciana le pidió un cuadro de Afrodita. Pero cuando la señora le dijo a Zeuxis que la usase a ella como referencia, él se echó a reír. Tanto se rio que se murió (sí, se puede morir de la risa literalmente, lo he investigado, es 100% real).

La otra versión es que Zeuxis se rió al terminar un cuadro con un toque humorístico sobre una anciana y se murió también.

Al menos murió feliz y como anécdota sirve.

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